Coleman y Jencks analizan el
porqué del fracaso escolar, y el porqué de las desigualdades a nivel escolar,
teniendo en cuenta todos los factores, ya sean familiares o sociales que rodean
a los estudiantes.
Para Coleman era necesario
considerar la estructura social
en la que está insertada la escuela y sus estudiantes. Los alumnos concurren al
aula con desigualdad de recursos, lo que permitirá entender los distintos
rendimientos escolares. Dicha desigualdad no solo consiste en diferencias de
capital económico, ni de conocimientos, sino que abarca los distintos recursos
que ellos poseen y que pueden usar. Coleman considera que los logros escolares
varían en relación a diversos factores, sobretodo la influencia del ámbito
familiar, comparando los logros de niños de familias mono parentales o con
problemas de relación padre-hijo, con familias completas y con una relación
apropiada, probando así la influencia de la familia en los logros escolares del
niño. Por ello propone la escuela como una institución unificadora, capaz de
eliminar todas estas desigualdades.
Coleman identifica la
"privación cultural", como la principal causa de las desigualdades
educativas. Si se reconoce que el alumnado no accede a la educación en unas
condiciones materiales y con actitudes idénticas ante el aprendizaje, no es
suficiente un papel pasivo de la escuela para garantizar la igualdad de
oportunidades.
Según el estudio de Jencks las
reformas escolares de poco sirven para facilitar la igualdad social, ya que
factores como el origen social o la suerte explican más varianza en los
ingresos o en las ocupaciones que el nivel educativo. Aceptar esto, suponía la
ruptura de la base fundamental de la sociología de la educación funcionalista.
Si la educación no se mostraba útil para igualar oportunidades sociales,
significaba que no había institución social que facilitara la movilidad social.
No se trataba por lo tanto de una "crisis científica" sino de la
erosión de las bases de legitimación del "Estado Capitalista".
Reflexión:
Sobre este tema he llegado a la
conclusión que para que haya igualdad social en las aulas quien debería
encargarse de los materiales a utilizar por el alumnado debería ser cada centro
educativo de manera que todos y cada uno recibieran el mismo material de
trabajo y así no habría ningún tipo de discriminación.
Ya que se habla tanto de la
igualdad social y hay familias que no pueden permitírselo, al ser la enseñanza
obligatoria sería una buena opción para que todos fueran iguales en cuanto a
calidad educativa, pero por supuesto esto tiene que venir abalado con una buena
educación también en el ámbito familiar.
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